title Un hecho del que nunca se arrepentiría: la historia de Dauerholz
description <b>Peter Weller: «Si quiero tener un concepto global, no hay ninguna alternativa a Weinig».</b> <b><br /></b>La idea surgió en Hamburgo. Pero las naves de producción se construyeron en el estado federal alemán de Meclemburgo-Pomerania Occidental, con lo que la empresa experimentó un verdadero auge. Desde siempre, las tablas para terrazas de Dauerholz han sido un tema muy discutido. <br /><br />Hace algunos años, un carpintero de Hamburgo hizo un descubrimiento sensacional: a diferencia de los agentes conservadores comparables, la cera calentada penetra hasta el núcleo de la madera, garantizando una protección profunda. El ingenioso diseñador encontró varios prestamistas con valentía que creyeron en la idea, sobre todo, porque las zonas exteriores con terrazas revestidas de suelos de madera y las más variadas estructuras de madera ofrecen un amplio campo para la ecológica madera encerada con su alta resistencia a las influencias climáticas, a la humedad y a las plagas. En Dabel, cerca de Schwerin (Alemania) se construyó una planta de producción en un entorno ideal. <br /><br />La línea de fabricación hecha a medida de la Cía. Dauerholz se diseñó e instaló en estrecha colaboración con los especialistas de proyecto de Weinig Concept. Además de una cepilladora y perfiladora, una sierra tronzadora de optimización de alta velocidad, una sierra tronzadora para madera alabeada, un escáner y un equipo de ensamble tipo finger joint, la instalación incluye también una afiladora de herramientas de la amplia cartera de productos de Weinig. «Queríamos tener todo el proceso en nuestro propio taller y manejar la preparación de las herramientas de forma completamente autárquica de los abastecedores.» Así es como justifica su decisión. <br /><br />La empresa Dauerholz ha dedicado particular atención a un mejor aprovechamiento de la madera y su refinamiento. «Hemos analizado el aprovechamiento y constatado que las pérdidas por tronzado se han reducido a la mitad», manifiesta Peter Weller. La moldurera también ha contribuido en gran medida a conseguir este éxito. Está dotada de husillos verticales &quot;flotantes&quot; que, gracias a su alojamiento flexible, siguen la curvatura natural de la madera de grandes longitudes, con lo que se evitan las marcas en ambos extremos de la pieza de trabajo y se puede prescindir de un cepillado de acabado con un arranque de virutas adicional.